Diluye una cucharada de caldo en el bol de agua. Muy poca cantidad: solo queremos que huela a algo.
Cambia el agua dos veces al día (con caldo se estropea antes que el agua sola).
Pon varios boles repartidos por la casa, lejos de la comida y del arenero.
Truco: los cubitos de caldo en el bol de agua les llaman mucho la atención en verano.
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Recuerda: esto complementa su comida, no la sustituye. Para una dieta casera permanente hace falta un nutricionista veterinario que la calcule y la suplemente. Y antes de cocinar, repasa la lista de alimentos tóxicos.
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