Trocea la fruta en trozos pequeños.
Reparte en una cubitera y cubre con caldo o agua.
Congela unas 4 horas.
Ofrece 1 o 2 cubitos como premio, en un sitio donde no te importe el estropicio.
Alternativa: rellena un Kong con la mezcla y congélalo. Además de refrescar, lo entretiene un buen rato.
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Recuerda: esto complementa su comida, no la sustituye. Para una dieta casera permanente hace falta un nutricionista veterinario que la calcule y la suplemente. Y antes de cocinar, repasa la lista de alimentos tóxicos.
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