Pela la calabaza y quítale las pepitas.
Trocéala y cuécela al vapor o en agua hasta que esté muy blanda, unos 20 minutos.
Tritura o chafa con un tenedor hasta hacer un puré liso.
Deja enfriar y mezcla una cucharada (perro pequeño) o dos (perro grande) con su comida habitual.
Se congela muy bien en cubiteras, así tienes raciones listas.
Recuerda: esto complementa su comida, no la sustituye. Para una dieta casera permanente hace falta un nutricionista veterinario que la calcule y la suplemente. Y antes de cocinar, repasa la lista de alimentos tóxicos.
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