Pon los huesos crudos en una olla grande con el vinagre y cubre bien de agua.
Lleva a ebullición y baja al mínimo. Debe cocer muy despacio, entre 12 y 24 horas (una olla lenta va perfecta para esto).
Deja enfriar por completo.
Cuela el caldo con cuidado y RETIRA TODOS LOS HUESOS. Van a la basura, sin excepción.
Mete el caldo en la nevera. La grasa subirá y se solidificará arriba: quítala con una cuchara y tírala.
Sirve unas cucharadas tibias sobre su comida, o congélalo en cubiteras para tener raciones.
Recuerda: esto complementa su comida, no la sustituye. Para una dieta casera permanente hace falta un nutricionista veterinario que la calcule y la suplemente. Y antes de cocinar, repasa la lista de alimentos tóxicos.
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