Hierve el hígado en agua sin sal unos 15 minutos, hasta que esté bien hecho.
Escurre y deja enfriar.
Tritura hasta obtener una pasta.
Úsalo en un tubo dosificador o extiéndelo en una bandeja, congélalo y corta en cubitos diminutos.
En entrenamiento, un trocito del tamaño de un guisante es suficiente: el valor está en el sabor, no en la cantidad.
Recuerda: esto complementa su comida, no la sustituye. Para una dieta casera permanente hace falta un nutricionista veterinario que la calcule y la suplemente. Y antes de cocinar, repasa la lista de alimentos tóxicos.
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